Uno tuvo el dudoso honor de participar en los early nineties en Lingo*, un concurso televisivo de una época en la que por suerte o por desgracia, (según como lo mires), no existían los youtubes ni los facebook, ya pudo comprobar la calaña de tal personaje: de cara al público dando esa imagen de moderno y guay pero en distancias cortas áspero y chulesco. Por eso ya no sorprende las salidas de tono en los últimos años de tan ridículo personaje, definido tan acertadamente en El Jueves como El tío ese que iba de rebelde y luego se operó la nariz y empezó a dar la brasa con que estábamos matando a la música y aunque poco probable es, nos cambiaremos de acera si nos lo encontramos.
* Por cierto, sobre mi participación en dicho concurso aunque llevaba ganado un millón y pico de las antiguas pesetas, al final sólo conseguí llevarme 10.000 pelas. Curiosamente, en esa misma etapa participé en otro fugaz concurso presentado por Ramón García, que pese a la imagen preconcebida, lo consideré como un tío muy majo (de este concurso sí que pude arrancar medio kilo y un viaje a Colombia)
Videoreacción de El Jueves












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