Por problemas azarosos de este loco mundo de la red se está procediendo a la republicación de todo el site….

Rogamos disculpen las molestias y permanezcan atentos a la pantalla…

Desayuno en el puerto en chiringuito, especie de paella y carne a la brasa por 100 rublos. Cafelitos expresos en nuestra terraza favorita donde nos encontramos a nuestras encantadoras nórdicas del tren. Compartimos con ellas recorrido turístico en barco por el lago. 1500 rublos a repartir entre los usuarios del barco. Los niños rusos no pagan. Recogemos las bolsas para volver a Irkutsk esta vez por el lago y el río. Neceser con 2 quilos de utensilios olvidado. La espalda lo agradece. El hidrofoil nos cuesta 130 rublos. Recomendable.Llegamos al puerto de Irkutsk. Cogemos el minibús 16 hacia el centro buscando el hostal “Downtown” que tiene 2 sucursales. Un lugareño, Mijail Victorovich, nos ayuda a buscarlo durante mas de una hora sin ningún tipo de interés y sin saber ingles. Hasta su madre nos ayudo vía móvil. Encontramos uno de ellos pero nadie respondió. El nombre del hostal era un grafiti en la pared. Finalmente encontramos el otro. El ruso nos dejo su tarjeta por si necesitábamos mas ayuda. Spasiva Mijail.

El hostal “Downtown” en Marata Ulitsa estaba escondido en la parte trasera del edificio 13, sin ningún tipo de indicación. No nos quedaban suficientes rublos para todas las actividades pendientes y no aceptaban tarjeta de crédito. Asi que la recepcionista muy amablemente nos permitió dejar las mochilas y ducharnos por 0 rublos. Eso si, las obras de las cañerías de la ciudad nos obsequiaron con una ducha de agua congelada inolvidable.

Internet, cena en pizzeria 24 horas (35 rublos la porcion) y discoteca “Stratosfera”. 200 rublos la entrada, detector de metales incluido y 100 rublos la cerveza. Quizas para un nórdico no fuera tan espectacular pero para un latino la belleza del desfile de rusas fue indescriptible. Sandra, una camarera rusa que hablaba perfectamente español, dejo la barra un par de veces para practicar conmigo. La lengua era su unico interes. Dos chicas nos hicieron la unica pregunta que entiendo en ruso. Pero JL, en vista del percal, esa noche no se conformaba con menos de un 9′5. Finalmente un rusointento algo mas que pedir fuego. Lamentablemente tenia poco pecho.Y al hostal a por las bolsas.

Resumen económico
  • Hidrofoil Livstyanka - Irkutsk: 130 rublos
  • Porcion pizza: 35 rublos
  • Entrada Stratosphera: 200 rublos
  • Cerveza Stratosphera: 100 rublos

Recrear la vista con el espectacular desfile de las chicas de Irkutsk no tiene precio

Llegada a Irkutsk. Despedida de los compis y de Lisa. Quizá la veamos en Ulan Bator. Ella estar 4 dias en la zona y nosotros solo 2. Le comentamos que en Ulan Bator iremos al Gana’s guesthouse y que si quiere que le reservemos. Nos comenta que ya tiene otro guesthouse.Nos quedamos en la estación. Después de una cola en la que los rusos ya no son lo que eran, se la saltan al más puro estilo latino, compramos el billete sin demasiados problemas. La nota en ruso que indicaba la fecha y ciudad de salida y de llegada debió ayudar lo suyo, pero ciertamente encontramos una rusa competente. Muy atractiva durante la transacción perdí todo su encanto con su sonrisa de despedida. Dos piezas de oro en la dentadura tenan la culpa. No, lo siento, no aceptamos dientes de oro como piercings a la última.

No nos quedamos en la ciudad y vamos directos hacia el lago Baikal. Desde la estación cogemos un par de tranvías, el 1 y el 4. Diez rublos cada uno y llegamos a otra estación, la de autobuses. Cuando ya estábamos dispuestos a hacer otra cola, una rusa nos indica que existen minibuses taxi que también van a Livstyanka por 60 rublos por persona en vez de 50. Lo cogemos. Pagamos 60 rublos cada uno y otros 60 por la maldita bolsa de plomo. Y allí dentro nos encontramos a…Super Sánchez. “Lo noi de Juneda” tenia pensado pasar el da en el lago y volver por la noche, pero Sánchez era mucho Sánchez…

Llegamos al puerto de Livstyanka y nos metemos en el primer bar que vemos. La terraza de madera y colores marineros tenia unas inmejorables vistas de la “baha”. El delicioso pescado que ahumaban al momento era bastante mas caro que en la plaza a escasos 20 metros. Pero las vistas valían la pena. A Sánchez su plato le duro bastante menos que a nosotros. En parte porque los pollos suelen tener pocas espinas y en parte por una lejana minifalda que detecto con su infalible radar. Una de las chicas del punto de información, justo al lado del bar, nos ofreció 2 posibilidades. Cogimos la más económica, 300 rublos por persona en una habitación con 4 camas. Green House se llamaba. No incluía desayuno. Ni mas de 15 minutos de ducha. Ni agua en el lavabo para cualquier actividad nocturna. Eso si, la habitación, casa y entorno eran de lo mejorcito: porche con mesa y sillas desde donde se divisaba ese mar que llaman lago Baikal.

Después de un largo descanso, bajamos al puerto a tomar una cervecita. SuperSánchez haba vuelto a triunfar. Una lugareña acepto el reto de besarle en la boca. Y doblo la apuesta. Cita a las 11 de al noche. Pero Sánchez pensaba marcharse con el último bus de la tarde, bastante antes. Problema ? La testosterona de Sánchez lo resolvió.Antes de que se resolviera esa cita realizamos la actividad folklórica del dia. La “Banya” o sauna rusa. Se diferencia de otras saunas por la rama con la que te golpean en la espalda. Además del efecto masaje, el movimiento brusco de las hojas con el calor produce un agradable efecto vaporizante. Éramos 5 chicos y 4 chicas. JL y yo entramos los primeros a la sauna. En bolas. JL era un poco reacio por si molestábamos a los demás. Yo le dije que franceses y daneses eran mas liberales que nosotros. Abre la puerta una francesa, me ve en bolas, exclama “I’m sorry” y cierra bruscamente la puerta. Preferí dar la razón a JL en vez de entrar en una profunda depresión sobre mi masculinidad. Acabaron entrando todos. El único que se añadió a la desnudez fue Sánchez. Lo que definitivamente echó por tierra mis teorías sobre los europeos liberales.

Rematamos la estupenda jornada cenando en el mismo restaurante del desayuno. Mientras lo hacíamos, una rusa despampanante guiñaba el ojo a Sánchez. Mientras Sánchez y Casper, un simpático danés, acudan a sus respectivas y aburridas citas nosotros nos deleitábamos con una enriquecedora conversación con Tatiana sobre la situación social en Rusia. Tatiana era una francesa que se crió en Brasil y que desde hace unos años da clases de ingles en San Petersburgo (Como se le puede explicar esto a una abuela?) Nos hablo, entre otras cosas, sobre el frío carácter ruso. Lo violentos que son, hasta entre colegas se calientan. Cosas del frío. En cambio cuando tienes un problema de verdad se vuelcan como pocos.

Resumen económico

  • Tranvía en Irkutsk: 10 rublos
  • Minibús taxi Irkutsk - Livstyanka: 60 rublos
  • Cama en Green House: 300 rublos

Comprobar in situ los estragos que causa el “sex appeal” de Sánchez no tiene precio

 Nos despertamos en el tren Baikal, numero 10. Cada uno en su cama. En el pasillo hay información sobre las paradas que se van a hacer y la duración de cada una de ellas. Empieza el cachondeo con las horas. El tren siempre marca la hora de Moscú, pero conforme avanzamos hacia Irkutsk la hora local va aumentando. Conocemos a un suizo y a su hija (Si muchos rusos en Rusia, pero también muchos suizos en todo el mundo) Visitaran Baikal y luego atravesaran Mongolia sin bajarse del tren. No tienen el visado. En Beijing les espera un amigo. Como la mayoría de suizos hablan varias lenguas. Ademas al estar casado con una mexicana añade otra idioma. Bastante divertidos. Las camareras que la primera noche nos parecían simpáticas ya no lo parecen tanto. Al menos una de ellas. Conseguir que te sirvan un café en el restaurante del “Baikal” es sin lugar a dudas una gesta de la que muy pocos pueden enorgullecerse. Las razones eran variadas (y como los pimientos del Padrón, unas con fundamento y otras non)

Ahora toca comida pa los de Moscú, ahora para los de Yekaterinburg, vienen los de Krasnoyarsk, parece que los de Moscú quieren cenar, ahora cerramos…aunque si eres ruso y te tomas 12 vodkas te abrimos un poquito. Irina, la camarera mas simpática, de vez en cuando se apiadaba. Eso si, cerveza, nada de cafe. El café teníamos que comprárselo a las “provodkitas”: 5′2 rublos un sobre de nescafe y de este modo descubrimos que el rublo tenía céntimos. En todos los vagones hay agua caliente: para te, cafés, sopas o incluso hervir huevos. Tengo ganas de ir al lavabo y buscando los klinex encuentro el libro. La verdad es que ni se me pasa por la cabeza. Encuentro los klinex. Vuelve la calma La “provolone” mas guapa era la de 1a clase. Serán medio comunistas pero hay cosas que funcionan igual en todas partes. Las paradas en el trayecto es lo mas celebrado y divertido del viaje. Un montón de gente, sobretodo babuxkas (abuelas) vendiendo comida. Dependiendo de la zona encontrabas huevos, frutas, hortalizas, pescados ahumados y fritos, pollo ahumado, dulces, pipas y nunca faltaban las piroskas, una especie de bollo aceitoso relleno de patatas, queso o carne. Bebidas y tabaco.

No hay duchas. Bueno si hay una, pero se paga y bien. Utilizarla vale 103 rublos. el segundo día la utilizamos. Una gozada. Debimos caer muy bien a la “probelisca” porque nos lo dejo a 102 rublos. El cuarto de la ducha era casi tan grande como un compartimento. Se puede aprovechar para cargar un rato el móvil y ahorrarte otros 50 rublos de las “prorronyicas” Por la noche vamos al restaurante. Iban a cerrar. Afortunadamente la operación de cierre duro 3 horas. Unas suizas que nos conocían de oídas “los 2 españoles que se habían duchado” buscaron conversación. Se desconoce si había algún tipo de interés económico o higiénico. Charlamos también con un guía esloveno gran amante de la cerveza. Estaba de servicio con un grupo de su país. Aunque durante las 3 horas que estuvimos con el era difícil creerlo. Conocía casi toda Europa. Estaba realmente interesado en conseguir entradas para el barsa madrid. Luigi otro simpático esloveno-italiano se unió al grupo.

Una de las camareras nos hizo un pase de modelitos por el bar en kimono. Mas tarde veríamos que las “promordiscas” utilizaban el mismo diseño para ir a dormir. Nos enteramos que en Beijing estaban llegando a 42 grados, la ola de calor mas grande desde 1843, que bien se esta en Siberia! Ultimo dia entero en el tren. Piroskas aparte, dieta sanísima base de tomates, pepinos y manzanas. La compañera de compartimento holandesa nos enseña unas fotos de 2 bebes. Son sus nietos. Las posibilidades de ligue se desvanecieron completamente. Su compañera danesa era un poco mas joven, 62, pero aparentaba algunos menos. Creo que acordamos un matrimonio de conveniencia con su hija de 34 anyos pero el vodka que nos ofrecían no permite asegurarlo. La hija en cuestión, alta, rubia y de ojos azules se fue coin 19 anyos a Los Angeles para triunfar como “movie star”. Empezó de modelo y actualmente ya ha conseguido trabajar de extra en algún “soap”. Su madre aseguraba que había visto el pelo de su hija en una de las series. No concretamos si nuestra relación fructificaría al alcanzar la fama o al cansarse de buscarla.

Asi que entre agradables conversaciones con nuestras compañeras de compartimento, suizos, eslovenos, americanos e incluso una joven rusa muy agradable que estudiaba español y nos pidió el periódico para practicar fue pasando el ultimo día. Cambiamos definitivamente la hora para no sufrir el consabido “train-lag” y levantarnos llegando a Irkukst a las 9′30 en vez de 5 horas antes. Quizás el único “pero” es el sentimiento contradictorio hacia las “provoditskas”. Por un lado ves que te intentan sacar dinero por cualquier cosa y por otro que el sueldo que tienen es miserable y tu no dejas de ser un occidental. Y aunque su ingles sea prácticamente nulo intentan ayudarte de la mejor manera posible.

Resumen económico

  • Cerveza en el Bar 40 rublos
  • Omul ahumado en la estación 40 rublos
  • Ducha de lujo 103 102 rublos
  • El único café que tomamos en el bar 25 rublos

Pase de modelo con Kimono leopardo bebiendo baltikas en el bar no tiene precio

 

Parece que Juan Luis está bien. Morado habitual en el ojo y algún rasguño. Decidimos ir al bar de la “Academiya”, situado en el ultimo piso de un rascacielos nos promete unas interesantes vistas de la ciudad. Desgraciadamente llegamos demasiado temprano. Concretamente un mes.
Mientras nos dirigimos al parque Gorky un coche embiste una moto. Excursión en barco por el rio “Moska”, 6 euros. Vale la pena. Hay 2 trayectos con varias paradas. Puedes ver el Kremlin, entre otros edificios y monumentos desde el barco. Plaza roja por 3a vez. Unos rusos nos incordian. Como dice JL, menos que a unos turistas en la plaza Catalunya. Pero haba psicosis. Cogemos el metro y hacia el hostal. Accidente de 3 coches delante del hostal. Empezamos a sospechar que algunas fuerzas telúricas reparten hostias en esa zona.

Lisa de New York que se encuentra en el mismo hostel se dispone a coger un taxi para la estación de tren. Igual que nosotros. La carrera le sale por 150 rublos. Después de dividir 150 rublos entre 1, 2 y 3, mentalmente, decidimos tomar el taxi juntos. Supermercado gigante delante de la estación. Tomamos provisiones aunque no demasiadas, ya compraremos a las abuelas en las estaciones por las que pasa el tren.

Subimos al tren. Compartimento en 2a clase con 4 camas correctas (sobretodo si no mides mas de 1,80) Las apuestas de que nos tocaran 2 nórdicas contra 2 borrachos rusos se pagaban 4 a 1. Llegamos al compartimento y ….2 nórdicas. Dinamarca y Holanda. Rubia y morena respectivamente.

La “provoditzna” o algo así, que era la jefa de cada vagón nos cobra 60 rublos por las sabanas, la “provodisna” de Lisa no les cobró nada. En Rusia algo se mueve. Efectivamente, el tren se pone en marcha. Primera excursión al vagón restaurante. Me sientan con una pareja rusa. Me tomo una piva (birra). El ruso me invita a pescado crudo del lago Baikal. Poco después JL se une a la mesa y a los brindis con piva y vodka. A los rusos parece que les gusta el Bloody Mary. Pero lo toman como lo pedirá Meg Ryan en “When Harry met Sally”. Tomate separado en vaso grande y un vaso tipo dedal de vodka.

La cantidad de vodka que beben en este país es bárbara. En los bares y discos la cerveza es mas cara que el vodka. Ya es hora de ir a dormir.

Resumen económico

  • Excursión en barco por el río “Moska” 200 rublos
  • Taxi hostal TGH 150 rublos
  • Cerveza en el bar del tren 40 rublos


Que el novio de una rusa espectacular te invite a cenar no tiene precio

Desayuno a las 10 en el café de la planta baja del TGH. Excursión por la universidad. Cibercafé. Ms metro. Comida en fast food ruso. Algunas chicas rusas algo descaradas con la mirada (0 puntos, el juez inflexible) Vuelta al hostel. Descanso. Ducha. Salimos a cenar algo y de fiesta confiados.

Y empezó el problema. Delante del hostel 2 rusos, uno de mas de metro noventa y 2 por ancho (descripción típica del otro en las peleas) y el otro mas bajo nos increpan en ruso. No hacemos caso y seguimos andando. pocos segundos después vemos que se han parado y el grande comienza a acercarse. Dudamos sobre si correr o no, hasta que el grande se coloca a escasos 2 metros detrás nuestro. Empieza el sudor fro. Cuando me doy la vuelta solo acierto a ver como el brazo ruso esta acabando de dar un giro completo y Juan Luis sale volando de la acera a la carretera. Durante un breve instante lo pierdo de vista. Empieza el pánico. Me asomo a la carretera a ver donde esta. El otro ruso bajito viene corriendo. JL grita “Julio, corre”. Salgo disparado hacia la mitad de la carretera donde hay 2 coches parados en el semáforo. Me giro. El bajito corre mucho mas que yo. Esta a punto de cogerme. Estoy cagado. Se acaban los coches, esta a menos de 6 metros. No se por que pero se me ocurre girar bruscamente a la derecha. El hace lo mismo. Miro atrás. Se ha caído. Bien, tengo unos segundos más. Hay que aprovecharlo. Vuelvo a mirar. El ruso todavía se esta incorporando. Se ha hecho daño en la caída. El suelo estaba mojado. Y seguramente al ruso le gustaba el vodka. Paso de terror al simple pánico. Un coche con 2 rusos, que se supone que lo han visto todo, para y me preguntan. Me subo al coche sin apenas decir nada. Ellos aparcan 5 metros mas adelante. Puede que piensen que un colgado se les ha subido al coche. Pero yo también desconfío por si son colegas de los otros rusos, as que salgo del coche y vuelvo a correr. No paro hasta llegar a un supermercado. Ellos no hablan ingles y yo apenas farfullo palabra. Descanso unos segundos y declino la palabra “polica” de 27 formas. Al final parece que acierto con una de ellas. La policía no aparece (nunca apareció) pero ya estoy a salvo. Consigo contactar con Juan Luis. Inicialmente la señal de comunicar de su mvil me hacia temer lo peor. Esta bien (excepto las consecuencias del primer golpe) El bajito al irse hacia mi tenia a JL en medio y lo placó contra el suelo. El grandote quería volver a coger a JL, pero ya no le fue posible.

Por un lado hemos tenido mala suerte, por otro… quién sabe qué hubiera pasado si nos cogen bien. JL tiene un morado al lado del ojo, cadera y rodilla. Nada grave. No cenamos. No salimos, y por supuesto no era el mejor da para empezar el libro.
No hicimos nada. No provocamos. No respondimos. Solo haba odio. Aun no sabemos porqué.

Resumen económico

  • Expreso en ciber universitario 1.5 euros
  • Comida en fast food ruso 120 rublos
  • 0 copas en ninguna disco 0 rublos (0 euros)

Conseguir salir vivos del encuentro de 2 psicóticos rusos no tiene precio

Ostias variadas y persecuciones, protagonizado por 2 rusos borrachos, Juan Luis y Julio

CONTINUARÁ……..

A las 8 cogemos el metro y bus para llegar otra vez a Tegel. Hace fresquito. Cogemos el avión. 120 euros a Moscu Domedovo.

Llegada a Moscú. Hay varias colas para pasar la aduana. La nuestra es la mas lenta. Toda la gente que esta detrás nuestro cambia de cola. Vamos viendo como uno a uno todos van pasando el control. Y nosotros seguimos en nuestra cola. Impasibles al desaliento. Es una forma de integrarse rápidamente en la sociedad moscovita.

Tomamos un autobús por 40 rublos que nos llevara al centro. Montamos pollo en el autobús con las mochilas y la bolsa de plomo. Provocamos risas y choteo generalizado. Fue una de las pocas demostraciones de que los rusos también ríen. Entramos en el metro, trayectos largu++?–?simos entre estaciones hasta que llegamos a la linea circular. Espectacular. Auténticos palacios en esa línea. Nos bajamos en Prospect Mira. 15 minutos andando hasta el Travellers Guest House (TGH) Nos encontramos a Louise (Australia) Viene de hacer el Transmongoliano en sentido inverso, claro. Llegamos al Hostel piso 10.

Desde que llegamos a Domedovo han pasado 4 largas horas. Hemos traído varios libros de lectura. Yo uno y Juan Luis el resto. Él ya ha empezado a leerse el primero. Yo no recuerdo en qué parte de la bolsa puse el mío. Bajamos a comernos medio pollo a l’ast en el kioskillo delante del hostel. Curioso como lo preparan: lo pintan con una salsa blanca e hierbas aromáticas y lo envuelven con una especie de pita pero mas fina y larga. A pesar de no pillar nada de ruso entendemos que en el proceso de ingesta no va a intervenir ningún tipo de cubiertos. Medio pollo 2,5 euros, 1 báltica (cerveza, o piva en ruso ) 40 centavos. Estos precios en un restaurante medio se pueden multiplicar por 5.

Hemos conocido a Sánchez, de la Juneda. Hace 10 anyos dejo su tierra por London. Trabaja como ingeniero de software en una multinacional de 60.000 trabajadores. ( Se le olvidó comentarme si era el único de la Juneda) En su empresa cada 2 años le ofrecen uno sabático. Este año ha decidido cogerlo. ¿Su objetivo? Penetrar a fondo en el conocimiento de las ciudades y sus costumbres y de paso ver alguna chica… o era al revés? Nos enseñó algunas fotos tiernas y entrañables en pleno intercambio cultural letonio.

Por la noche excursión al Kremlin, plaza Roja. Preciosa. Solo por la catedral de St Basils (la de Walt Disney) y el metro ya vale la pena venir a Moscu.

Dimos una vuelta por la noche cerca de “Che Guevara Pharmacy ?“, local que no llegamos a entrar pero que Sánchez nos habia recomendado. Buscamos un lugar mas tranquilo. Cerca de allí, al lado de unas galerías famosísimas, muy escondido lo encontramos, café “Pirogui” o algo asi. Tomamos un par de birras. Tambien podías comprar libros. (No se me ocurrió ni por un momento, aun no había encontrado mi libro …)

Nos acabamos la cerveza. Era poco más de la una pero estábamos muertos. Buscamos un taxi para volver al hostel. Los taxis “legales” nos querian cobrar unos 15 euros. Conseguimos un ilegal por menos de 5 euros. No tenia ni idea de por donde debía ir. Se pasótodo el trayecto preguntando a los demás taxistas (legales o no) y peatones. Dimos varias vueltas. Le enseñamos a decir izquierda y derecha en castellano. Finalmente nos dejó delante del hostal. A dormir.

Resumen económico

  • Bus Domedovo - Moscú: 40 rublos
  • Metro Moscú: 13 rublos
  • Pollo + Cerveza en kiosco: 180 rublos

Que un taxista ilegal te lleve al hostel por la noche sin conocer Moscú no tiene precio

Comienza la ruta . Air Berlin 60 euros. Incluye en elprecio bocadillo, bebida y una hora y cuarto de retraso. Llevamos 2 mochilas y una bolsa extra. La bolsa pesa 9 kilos, es de ropa pero parece de plomo. La idea es regalar la ropa a las familias que encontremos en los gers de mongolia. (ya veremos)

Llegada a Tegel 12 de la noche. Servicio de autobuses “finito”. Comenzamos una ininteligible conversacion alem++?-+?n/castellano con el autobusero y su colega. Al final entendemos que nos llevan gratuitamente a la parada de metro mas cercana. Esto en Berlin comienza a ser habitual.Cogemos el metro. Despues del segundo transbordo se acaba tambien el servicio de metro. Una pareja de estudiantes nos acompanya a tomar el autobus nocturno.

En el Circus Hostel nos esperan alrededor de las 12 de la noche. Llegamos a la 1. Clavaos. El hostel vale la pena. Excursion al Cafe Burguer. Una cervecita y a dormir.

Resumen economico :

Billete BCN - Berlin: 60 euros

Noche Circus Hostel: 17 euros

Cerveza Berliner en el Cafe Burguer: 2 euros

Viajar de noche en un autobus fuera de servicio por Berlin no tiene precio

Este pretende ser el espacio para ir publicando aventuras y desventuras de un largo viaje por Asia. De momento hay intenci++?–?n de regularidad aunque no se puede prometer nada.