Nos despertamos en el tren Baikal, numero 10. Cada uno en su cama. En el pasillo hay información sobre las paradas que se van a hacer y la duración de cada una de ellas. Empieza el cachondeo con las horas. El tren siempre marca la hora de Moscú, pero conforme avanzamos hacia Irkutsk la hora local va aumentando. Conocemos a un suizo y a su hija (Si muchos rusos en Rusia, pero también muchos suizos en todo el mundo) Visitaran Baikal y luego atravesaran Mongolia sin bajarse del tren. No tienen el visado. En Beijing les espera un amigo. Como la mayoría de suizos hablan varias lenguas. Ademas al estar casado con una mexicana añade otra idioma. Bastante divertidos. Las camareras que la primera noche nos parecían simpáticas ya no lo parecen tanto. Al menos una de ellas. Conseguir que te sirvan un café en el restaurante del “Baikal” es sin lugar a dudas una gesta de la que muy pocos pueden enorgullecerse. Las razones eran variadas (y como los pimientos del Padrón, unas con fundamento y otras non)

Ahora toca comida pa los de Moscú, ahora para los de Yekaterinburg, vienen los de Krasnoyarsk, parece que los de Moscú quieren cenar, ahora cerramos…aunque si eres ruso y te tomas 12 vodkas te abrimos un poquito. Irina, la camarera mas simpática, de vez en cuando se apiadaba. Eso si, cerveza, nada de cafe. El café teníamos que comprárselo a las “provodkitas”: 5′2 rublos un sobre de nescafe y de este modo descubrimos que el rublo tenía céntimos. En todos los vagones hay agua caliente: para te, cafés, sopas o incluso hervir huevos. Tengo ganas de ir al lavabo y buscando los klinex encuentro el libro. La verdad es que ni se me pasa por la cabeza. Encuentro los klinex. Vuelve la calma La “provolone” mas guapa era la de 1a clase. Serán medio comunistas pero hay cosas que funcionan igual en todas partes. Las paradas en el trayecto es lo mas celebrado y divertido del viaje. Un montón de gente, sobretodo babuxkas (abuelas) vendiendo comida. Dependiendo de la zona encontrabas huevos, frutas, hortalizas, pescados ahumados y fritos, pollo ahumado, dulces, pipas y nunca faltaban las piroskas, una especie de bollo aceitoso relleno de patatas, queso o carne. Bebidas y tabaco.

No hay duchas. Bueno si hay una, pero se paga y bien. Utilizarla vale 103 rublos. el segundo día la utilizamos. Una gozada. Debimos caer muy bien a la “probelisca” porque nos lo dejo a 102 rublos. El cuarto de la ducha era casi tan grande como un compartimento. Se puede aprovechar para cargar un rato el móvil y ahorrarte otros 50 rublos de las “prorronyicas” Por la noche vamos al restaurante. Iban a cerrar. Afortunadamente la operación de cierre duro 3 horas. Unas suizas que nos conocían de oídas “los 2 españoles que se habían duchado” buscaron conversación. Se desconoce si había algún tipo de interés económico o higiénico. Charlamos también con un guía esloveno gran amante de la cerveza. Estaba de servicio con un grupo de su país. Aunque durante las 3 horas que estuvimos con el era difícil creerlo. Conocía casi toda Europa. Estaba realmente interesado en conseguir entradas para el barsa madrid. Luigi otro simpático esloveno-italiano se unió al grupo.

Una de las camareras nos hizo un pase de modelitos por el bar en kimono. Mas tarde veríamos que las “promordiscas” utilizaban el mismo diseño para ir a dormir. Nos enteramos que en Beijing estaban llegando a 42 grados, la ola de calor mas grande desde 1843, que bien se esta en Siberia! Ultimo dia entero en el tren. Piroskas aparte, dieta sanísima base de tomates, pepinos y manzanas. La compañera de compartimento holandesa nos enseña unas fotos de 2 bebes. Son sus nietos. Las posibilidades de ligue se desvanecieron completamente. Su compañera danesa era un poco mas joven, 62, pero aparentaba algunos menos. Creo que acordamos un matrimonio de conveniencia con su hija de 34 anyos pero el vodka que nos ofrecían no permite asegurarlo. La hija en cuestión, alta, rubia y de ojos azules se fue coin 19 anyos a Los Angeles para triunfar como “movie star”. Empezó de modelo y actualmente ya ha conseguido trabajar de extra en algún “soap”. Su madre aseguraba que había visto el pelo de su hija en una de las series. No concretamos si nuestra relación fructificaría al alcanzar la fama o al cansarse de buscarla.

Asi que entre agradables conversaciones con nuestras compañeras de compartimento, suizos, eslovenos, americanos e incluso una joven rusa muy agradable que estudiaba español y nos pidió el periódico para practicar fue pasando el ultimo día. Cambiamos definitivamente la hora para no sufrir el consabido “train-lag” y levantarnos llegando a Irkukst a las 9′30 en vez de 5 horas antes. Quizás el único “pero” es el sentimiento contradictorio hacia las “provoditskas”. Por un lado ves que te intentan sacar dinero por cualquier cosa y por otro que el sueldo que tienen es miserable y tu no dejas de ser un occidental. Y aunque su ingles sea prácticamente nulo intentan ayudarte de la mejor manera posible.

Resumen económico

  • Cerveza en el Bar 40 rublos
  • Omul ahumado en la estación 40 rublos
  • Ducha de lujo 103 102 rublos
  • El único café que tomamos en el bar 25 rublos

Pase de modelo con Kimono leopardo bebiendo baltikas en el bar no tiene precio