Jue 7 Jul 2005
Llegada a Irkutsk. Despedida de los compis y de Lisa. Quizá la veamos en Ulan Bator. Ella estar 4 dias en la zona y nosotros solo 2. Le comentamos que en Ulan Bator iremos al Gana’s guesthouse y que si quiere que le reservemos. Nos comenta que ya tiene otro guesthouse.Nos quedamos en la estación. Después de una cola en la que los rusos ya no son lo que eran, se la saltan al más puro estilo latino, compramos el billete sin demasiados problemas. La nota en ruso que indicaba la fecha y ciudad de salida y de llegada debió ayudar lo suyo, pero ciertamente encontramos una rusa competente. Muy atractiva durante la transacción perdí todo su encanto con su sonrisa de despedida. Dos piezas de oro en la dentadura tenan la culpa. No, lo siento, no aceptamos dientes de oro como piercings a la última.
No nos quedamos en la ciudad y vamos directos hacia el lago Baikal. Desde la estación cogemos un par de tranvías, el 1 y el 4. Diez rublos cada uno y llegamos a otra estación, la de autobuses. Cuando ya estábamos dispuestos a hacer otra cola, una rusa nos indica que existen minibuses taxi que también van a Livstyanka por 60 rublos por persona en vez de 50. Lo cogemos. Pagamos 60 rublos cada uno y otros 60 por la maldita bolsa de plomo. Y allí dentro nos encontramos a…Super Sánchez. “Lo noi de Juneda” tenia pensado pasar el da en el lago y volver por la noche, pero Sánchez era mucho Sánchez…
Llegamos al puerto de Livstyanka y nos metemos en el primer bar que vemos. La terraza de madera y colores marineros tenia unas inmejorables vistas de la “baha”. El delicioso pescado que ahumaban al momento era bastante mas caro que en la plaza a escasos 20 metros. Pero las vistas valían la pena. A Sánchez su plato le duro bastante menos que a nosotros. En parte porque los pollos suelen tener pocas espinas y en parte por una lejana minifalda que detecto con su infalible radar. Una de las chicas del punto de información, justo al lado del bar, nos ofreció 2 posibilidades. Cogimos la más económica, 300 rublos por persona en una habitación con 4 camas. Green House se llamaba. No incluía desayuno. Ni mas de 15 minutos de ducha. Ni agua en el lavabo para cualquier actividad nocturna. Eso si, la habitación, casa y entorno eran de lo mejorcito: porche con mesa y sillas desde donde se divisaba ese mar que llaman lago Baikal.
Después de un largo descanso, bajamos al puerto a tomar una cervecita. SuperSánchez haba vuelto a triunfar. Una lugareña acepto el reto de besarle en la boca. Y doblo la apuesta. Cita a las 11 de al noche. Pero Sánchez pensaba marcharse con el último bus de la tarde, bastante antes. Problema ? La testosterona de Sánchez lo resolvió.Antes de que se resolviera esa cita realizamos la actividad folklórica del dia. La “Banya” o sauna rusa. Se diferencia de otras saunas por la rama con la que te golpean en la espalda. Además del efecto masaje, el movimiento brusco de las hojas con el calor produce un agradable efecto vaporizante. Éramos 5 chicos y 4 chicas. JL y yo entramos los primeros a la sauna. En bolas. JL era un poco reacio por si molestábamos a los demás. Yo le dije que franceses y daneses eran mas liberales que nosotros. Abre la puerta una francesa, me ve en bolas, exclama “I’m sorry” y cierra bruscamente la puerta. Preferí dar la razón a JL en vez de entrar en una profunda depresión sobre mi masculinidad. Acabaron entrando todos. El único que se añadió a la desnudez fue Sánchez. Lo que definitivamente echó por tierra mis teorías sobre los europeos liberales.
Rematamos la estupenda jornada cenando en el mismo restaurante del desayuno. Mientras lo hacíamos, una rusa despampanante guiñaba el ojo a Sánchez. Mientras Sánchez y Casper, un simpático danés, acudan a sus respectivas y aburridas citas nosotros nos deleitábamos con una enriquecedora conversación con Tatiana sobre la situación social en Rusia. Tatiana era una francesa que se crió en Brasil y que desde hace unos años da clases de ingles en San Petersburgo (Como se le puede explicar esto a una abuela?) Nos hablo, entre otras cosas, sobre el frío carácter ruso. Lo violentos que son, hasta entre colegas se calientan. Cosas del frío. En cambio cuando tienes un problema de verdad se vuelcan como pocos.
Resumen económico
- Tranvía en Irkutsk: 10 rublos
- Minibús taxi Irkutsk - Livstyanka: 60 rublos
- Cama en Green House: 300 rublos
Comprobar in situ los estragos que causa el “sex appeal” de Sánchez no tiene precio